Más que nunca siento
tu presencia, tengo ganas de llegar y predicar, tengo ganas de tan solo adorar.
En el bus, en la calle en todo lugar.
No quiero trabajar
solo quiero cantar pero bueno ya el terreno está preparado es hora de luchar,
arrivó a mi nuevo lugar de trabajo. La oficina solo se encuentra ocupada por
dos personas que coincidencia o no? (risa irónica).
Empiezo a
interceder, algo que he acostumbrado a hacer. Tremendo se siente paz, se siente
tranquilidad. Pero la lucha empieza no hay trabajo para hacer, solo leer
noticias.
La campaña del
cliente de buses es enviada para aprobación, el cliente la rechaza con el
argumento de que cuando a un publicista se le mete algo en la cabeza es difícil
sacárselo. El stress llena este pacífico recinto, quede perdido.
Una llamada sale de
mi celular quería oír una voz tranquilizante pero no los tropiezos llegan por
si solos. Me da malgenio. Una voz me dice: “por ellos no, eso pasa por orar”.
Más rabia me da, más
ganas de orar. Espero el almuerzo –ya tendré mi desquite.
Ahora si medio día,
comienzo a orar.
Dejó todo en mano de
Dios y reprendo a quien ya fue vencido.
La victoria es mía,
gracias a aquel que murió en la cruz.
Vencí y todo vuelve
a la calma, el stress bajó, ya en tono de incertidumbre se volvió lo de la
campaña. Solo esperemos ya alguien entenderá lo que se quiere.
Una nueva tarea una
cortinilla de Gillete para hacer.
¿Cómo nos irá?
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